Páginas vistas en total

jueves, 3 de noviembre de 2011

Sentir.

El otro día, por la mañana, me dirigía andando sin rumbo, hacia no se donde, algún lugar acogedor.
Encontré un rincón, me senté, me fume un par de cigarrillos y me puse mi MP3 a escuchar un poco de buena música.
Estuve sin moverme en esa situación casi dos horas, entonces es cuando una persona reflexiona sobre todo lo que tiene, querría tener o debería de tener. Observas la vida de la gente que pasa a tu alrededor, algunas que otras presumiendo de que su hijo se ha gastado en su boda casi 10.000 euros, y que su nieto es el mas guapo, mientras un pobre hombre a su lado estaba pidiendo, vagabundo y abandonado sin rumbo en la vida, sin tener de comer, y puede que él ni siquiera conociese a sus nietos. Entonces reflexionas sobre las cuestiones de la vida y del mundo, pienso que a veces somos demasiados egoístas y que merecemos menos de todo lo que tenemos.
Pienso en que mi familia es lo mas importante de mi vida, y los míos. En que algunas personas no saben elegir sus amistades y que para ellos sus amigos son todo el mundo. En que nunca he tenido a alguien como tu, nadie que me tratase de esa manera como tu sabes. Que la vida se enriquecen de los pequeños detalles que tienes en tu día a día, y que todas las personas se merecen ese escalofrío de un sentimiento de alegría.
Sentir tus manos con ese cariño y ese sentimiento, que vivo por las personas que me importan, que la vida es asín  el mundo se acaba y la muerte existe.
Continuaba sentada escuchando algún tema que otro de Huecco mientras me quedaban las ultimas caladas de mi cigarro, y me llego al móvil un mensaje de alguien que solamente con darle a un botón y ver el pequeño texto que ha puesto, el estomago te da un pequeño vuelco de alegría. La vida se compone de esos pequeños sentimientos.
Pienso y luego existo. Gracias por existir y por el regalo que me das siempre solamente con respirar.